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Testimonios: Stephen R. Mejia

Vivencias de un Soñador

Mi nombre es Stephen Roberto Mejía, tengo 23 años de edad, vivo en Tegucigalpa, Honduras, soy el menor de tres hermanos, los cuales junto a mi somos personas discapacitadas, que tenemos la enfermedad Distrofia Muscular de Becker, que es un trastorno hereditario que consiste en una debilidad muscular de las piernas y de la pelvis que empeora lentamente, y que en la actualidad uso silla de ruedas junto a mi hermano mayor, si Dios me lo permite egresare de la universidad de Licenciado en Gestión y Contaduría Empresarial.

Con los pocos años que he recorrido la inercia que llamamos vida, he puesto a su máxima expresión la fe y la perseverancia, para lograr poder ser alguien y llevar una vida normal, y demostrarle a los que nunca creyeron que llegaría a donde estoy.

He tenido que enfrentar una infinidad de obstáculos, los cuales no han logrado doblegarme, al contrario me han dado fuerza para remontarlos con casta y valor.

Siempre me he caracterizado por sonreír, independientemente de las circunstancias que este viviendo, si es necesario ocultado la tristeza y las lágrimas, con el único objetivo de servir como fuente de inspiración, que si yo pude, porque tu no podrás, teniendo mayores posibilidades que yo.

En ocasiones me pregunto si soy discapacitado o incapacitado, aunque no es lo mismo, pero es igual para la mayor parte de las personas, pero al ver los logros obtenido durante mi recorrido en la vida, la respuesta es notoria, no soy ni discapacitado, persona especial, incapacitado ni cualquier otro sinónimo que denote impotencia, soy un SOÑADOR, que no mido los obstáculos sino los resultados.

Para triunfar y tener éxito en la vida, es necesario, aparte de tener a Dios en nuestras vidas, es soñar, pero no me refiero al simple hecho, de los sueños que uno tiene al momento que uno está dormido, y que cuando uno despierta, simplemente medio recuerda o no recuerda el sueño, o mucho peor cuando uno tiene sueños de ficción, me refiero a los sueños que uno tiene despierto, creando nuestro futuro, despiertos en la realidad, con los pies puestos sobre la tierra, forjando el camino a seguir, a ese tipo de sueño es el que tiene que llegar toda persona, pero no nos tenemos que limitar simplemente a soñar, sino a seguir y cumplir esos sueños, aunque parezca imposible de alcanzar, siempre hay que perseverar, hasta llegar donde nos hemos propuesto, aunque a veces, los resultados obtenidos, no son los que esperábamos, pero lo importante es que sigamos  intentando, y que logramos una parte de nuestro sueños, pero la cual no es razón de detenernos en seguir perseverando para culminar ese sueño, en el camino encontraremos personas que no creerán en nosotros, nos señalaran de locos, se burlaran, nos insultaran, nos darán la espalda, trataran de minimizar nuestro ánimo, pero el verdadero soñador es aquel que no le importa cuánto se tarde, ya que lo que le importa es no perder a la motivación con cual inicio, ya que se fracasa solo cuando se deja de intentar.

Los mejores soñadores, no son aquellas personas que esperan las oportunidades, sino las que las conquistan, ya que el mejor premio que uno puede recibir es trabajar duro en lo que más nos gusta, y por medio del trabajo alcanzaremos nuestros sueños, porque todo en la vida requiere un sacrificio, y si ese sacrificio lo dirigimos hacia nuestros sueños, les aseguro que el esfuerzo y el tiempo invertido, habrá valido la pena, cuando veamos culminado nuestro sueño.

Una parte fundamental para alcanzar nuestros sueños es tomar la mejor decisión de que si  lo logramos o los desechamos como todo lo demás, ya que a menudo la indecisión es peor que la decisión equivocada.

Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos sido soñadores, hasta el más rico como el más pobre ha soñado con algo o por alcanzar algo, pero pocos hemos cumplido esos sueños, soñar no tiene límites de imaginación, díganme eso a mí, que si yo pudiera proyectar cada uno de mis sueños, crearía el cuento y pintura más bella y hermosa tanto en literatura como en su contenido artístico, que ni Walt Disney, Jules Verne, Gabriel García Márquez, Pablo Picasso, Vincent van Gogh podrían crear.

Hasta los momentos no hay nada de lo que me arrepienta haber hecho, pero si me arrepiento no haber disfrutado más de esta vida tan hermosa y bella que Dios me regalo, y que por vivir en mi propio mundo, perdí la gran parte de mi felicidad, por culpa de mi propia persona, pero que en la actualidad estoy recuperando ese tiempo perdido, y que ahora vivo cada segundo, minuto, hora y día, como si fuera el último día de mi vida.

Ha sido difícil enfrentar la realidad, pero Dios me ha dado la oportunidad de tener unos padres maravillosos, unos hermanos ejemplares, primos, amigos, compañeros de universidad, en fin, personas de buen corazón y con don humanitario que han forjado una esperanza en mi para seguir adelante, que todo lo que soy o pretendo ser, se los debo a ellos.

“Por mucho que pase el tiempo, siempre seguiré siendo tu amigo o familiar, seguirá siendo la misma persona que he sido siempre, solo que con un abanico de movimientos más limitado”

Ahora te pregunto ¿Si yo puedo? ¿Porque tú no podrás?

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