
El tema de la discapacidad en Honduras, al igual que en latinoamérica, viene siendo como la imagen tenue del logo internacional de discapacidad que es opacada por los gobiernos y la sociedad civil.
Los organismos no gubernamentales hacen una tremenda labor pero carecen del apoyo necesario para lograr que las personas con discapacidad puedan estudiar lo que deseen, donde lo deseen y en formatos accesibles a su discapacidad.
Actualmente estas personas viven en un ambiente discriminatorio al no disponer de un sistema digno de transporte adaptado para poder movilizarse y optar a formarse en una profesión u oficio, generar un ingreso digno, y traer pan a la mesa de su hogar.
Es fácil olvidar los problemas de otros y hacer la vista a un lado, pero hay una recompensa por ayudar a otros, y es la de conservar su propia humanidad y no perderse en el egoísmo. Muchos emprendedores de éxito tienen en común su gran anhelo de ayudar a otros, necesitamos que los que encabezan los gobiernos y sus ministerios tomen esa misma iniciativa.
Aunque esta gran población de personas con discapacidad son afectados por la falta de seguimiento a las leyes establecidas, existe esa tenue esperanza de color, en medio de un mundo gris pisoteado con multiples barreras, de que personas con gran interés social y en posición de hacer cambios, favorezcan al permanente descuido hacia la discapacidad.
No hacerlo por lastima, sino porque es un derecho humano. Sin regalar limosnas, porque eso no sustenta las necesidades del mañana, en lugar de ello brindarles las herramientas y oportunidades para auto superarse y ser auto suficientes. Ser productivos.
Han pasado mas de 4 años desde que se formuló la Ley Integral y Desarrollo para las Personas con Discapacidad en Honduras y aunque el desarrollo del decreto 160-2005 ha sido muy bien elaborado cubriendo las áreas de salud, educación, trabajo, transporte, urbanismo, etc… los programas aún carecen de apoyo, sensibilización y visión.
Somos una fuerte población del 14% que con el apoyo de nuestras familias y amigos, decidiremos si continuamos así o si hacemos que las cosas cambien, pues es muy difícil ayudar a alguien que no desea ayudarse. Seamos nuevamente el protagonista de nuestra vida, y no otro espectador.